DAR TESTIMONIO

Testimonio es dar fe de aquello que conocemos


¿Qué es testimonio?


La palabra testimonio significa para la R.A.E. (Real Academia de la Lengua Española)

1. m. Atestación o aseveración de algo.
2. m. Instrumento autorizado por escribano o notario, en que se da fe de un hecho, se traslada total o parcialmente un documento o se le resume por vía de relación.
3. m. Prueba, justificación y comprobación de la certeza o verdad de algo.
4. m. Impostura y falsa atribución de una culpa.
5. m. Ecd. Cada uno de los textos manuscritos o impresos que constituyen la tradición textual de una obra.
6. m. ant. testigo.
y falso testimonio.
1. m. Falsa atribución de una culpa.
2. m. Der. Delito que comete un perito, un testigo o un intérprete que falta a la verdad en una causa judicial.

Pero para nosotros, podemos aplicar las primera y tercera acepciones. La primera, se ajusta al testimonio que se nos pide dar declarando y aseverando nuestra verdad, Jesús, verdad que nos llena y que sentimos necesidad de compartir. La tercera, la damos con nuestro cambio, el cual va a ser evidente, sobretodo, para aquellos que nos conocen, pero también para el resto, los que nos ven por primera vez, porque somos diferentes al resto de las personas del mundo. Seguimos siendo humanos, imperfectos, pecadores, pero Dios en nosotros nos hace diferentes.

¿A quién debemos darlo?

A todos, pero al mundo en primer término. A todos, porque aquellos hermanos que comparten nuestra vivencia, necesitan ver, por su condición humana, nuestro testimonio. Y debemos llevarlo al mundo, entendiéndose por ello, todos aquellos que no han aceptado a Jesús en su corazón, y como consecuencia de aceptarlo, arrepentidos de todos sus pecados, (lo cual vamos a ver porque el cambio de actitud ante la vida y el mundo, como ya mencioné, es particularmente notorio).

Entre ellos están aquellos que siendo escogidos, aún no han recibido el mensaje, y por lo tanto, no han encontrado el camino de la Verdad (Jesucristo). Tampoco podemos escoger entre éstos, a aquellos que por su apariencia y forma de ser creemos que pueden ser los elegidos. Recuerdo hace muchos años ya, nos contaba un hermano, el amargo recuerdo que tenía del reclamo, dulce por la condición de quien lo hacía, un recién convertido (su ex-jefe), quien le preguntó por qué nunca le dio el mensaje. No tenemos que pasar por esto.

Y lo podemos verificar en Mateo, (Mt.10:18-20): y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa mía, para testimonio a ellos y a los gentiles. Pero cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis, porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar, pues no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

De igual forma lo encontramos en Lucas (Lc 21:12-15) que es paralelo al anterior, de Mateo.

¿Cuándo debemos darlo?¿hay dudas sobre esto?

¡¡¡SIEMPRE!!!

En todo momento debemos estar dispuestos a dar nuestro testimonio, y si no, busquemos en la palabra a ver que dice al respecto. Ya desde el antiguo testamento Dios dejaba llegar instrucciones sobre el tema, por ejemplo, a través de Isaías (Is 62:6-7): Sobre tus muros, Jerusalén, he puesto guardas que no callarán ni de día ni de noche. ¡Los que os acordáis de Jehová, no descanséis ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén y la ponga por alabanza en la tierra!

Pero no es el único lugar de la escritura, sin salir del viejo testamento, encontramos en Salmos: 71:15-16: Mi boca publicará tu justicia y tus hechos de salvación todo el día, aunque no sé su número. Volveré a los hechos poderosos de Jehová el Señor; haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.

Y encontramos también a Pedro (1Pe 3:15) diciendo: Al contrario, santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.

¿Cómo testimoniar?

Esta es una pregunta que pareciera ser difícil de responder. A ver si es cierto. Debemos testimoniar según encontramos en la Palabra

Bajo el Espíritu – Sin temor, ni vergüenza – Soportados por la fe.

Bajo el Espíritu.- Encontramos un versículo en el libro de Hechos o Actos Hch. 1:8, donde Jesús anticipa lo que ha de suceder y las condiciones que se han de presentar: “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra., y en otro versículo del mismo libro Hch. 2:4, que deja testimonio de haberse cumplido el primero. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran.

Sin temor, ni vergüenza.- Es Pablo, dirigiéndose a Timoteo (2 Tm 1:8), quien se refiere expresamente a esta condición: Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios. 

Sin embargo, voy a mencionar otro versículo de gran importancia por el interlocutor, donde encontramos la misma instrucción, en Hechos o Actos (Hch 18:9) donde Jesús habla a Pablo: Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: «No temas, sino habla y no calles, 

Soportados por la fe.- Es la fe nuestro mejor soporte, cuando sentimos el impulso de testificar a Jesús. Pero no es de exclusividad nuestra, esa sensación de seguridad y serenidad, le traigo el testimonio de la Palabra. En II a Los Corintios, Pablo les dice: Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: «Creí, por lo cual hablé», (cita el Slm 116:10 y sigue) nosotros también creemos, por lo cual también hablamos. También lo expresaron Pedro y Juan ante la solicitud del Concilio (Sanedrín). Lo encontramos en Hechos (Hch 4:20)  porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

Conclusión

Cuando doy testimonio, comienzo por mí, sobre mis pecados y mi alejamiento de Dios, tenemos mucho material que conocemos bien y que sirve de ejemplo fácil de plantear, además que cumple con otra condición del cristiano, la humildad, porque conoce bien la naturaleza humana, lo falto de valor que es sin la presencia de Dios en nuestra vida, porque damos valor a cosas que no lo tienen, aplicando conceptos equivocados sobre todo lo que nos rodea, viviendo una mentira.

En medio de este caos, encontramos a Dios, lleno de misericordia, empujándonos por primera, segunda o quien sabe “cualésima” vez, al buen camino.

Lleva tu testimonio, busca a alguien que desee recibir a Jesús en su corazón, y que luego, de creerlo, se arrepienta verdaderamente, con dolor, por lo que son representaron esos pecados en la cruz para Jesús y por último, que no significa para nada, menos importante, el bautizo.

Y RECUERDA SIEMPRE: TU MEJOR TESTIMONIO ERES TÚ, LO DIFERENTE QUE ERES DEL MUNDO, GRACIAS AL ESPÍRITU QUE EN VIVE EN TI.

Imágenes: members.fortunecy.es | diosvidacristiana.com | movimientojuvenilmexicano.blogspot.,com

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Publicado el 11 septiembre, 2011 en Predicad y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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