ACOSADOS POR LA ADVERSIDAD

ACOSADOS POR LA ADVERSIDAD.

Llegan momentos en la vida cuando los “sin sentidos” te acosan, así como lo están haciendo ahora.

Son situaciones inesperadas y progresivas que te atormentan al grado tal de decir “ya no puedo más”.

Da la impresión que las personas y el mismo Dios se han olvidado que existes…

Tu compañera más cercana es la adversidad.
Abres tus ojos cada mañana y es ella quien te da los “buenos días”.

Otra vez, aquellas heridas que en el pasado causaron tu dolor vuelven a abrirse y dañarte…

¡Qué incertidumbre!

¡Qué tristeza!

¡Qué soledad!

¡Qué frustración!

Para comenzar, no puedes hacer frente a estas situaciones con tus fuerzas y recursos. Ante todo necesitas la asistencia del Espíritu Santo para saber cómo proceder en esta enorme confusión, necesitas mucha paz en tu interior en medio de la oscura tempestad que te envuelve y además valor para enfrentarte a todo acoso destructor…

Por eso necesitas recluirte a solas con Dios para hablar con él y exponerte a sus palabras…

Entiéndelo…
Nadie podrá solucionar esta crisis por la que ahora atraviesas, únicamente el poder de Dios…
Ignora aquellas personas que con sarcasmo te preguntan “¿Dónde está tu Dios?”
Dios es el rey soberano sobre todo lo que existe, aun en el rincón más lejano del universo…
Todo está bajo su poder y soberanía, incluyendo la crisis terrible que te acosa…
Es ahora cuando has de creerle a Dios aunque sientas que estás en el calabozo más profundo…
 
Lee la siguiente historia que le aconteció a Pablo y a Silas, cuando injustamente fueron encarcelados por predicar el evangelio:
 

Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Hechos 16:22-26.

 
¿Qué aprendiste de lo que acabas de leer?
No importa cómo y donde estés…
Dios puede obrar inesperadamente, pero es necesario que te abandones en él…
Ora…
Alábale…
Hazlo aunque todo lo tengas en contra…
En un solo instante, Dios podrá cambiar tu situación…
Dios te ahorrará todo el proceso de solución, pues será todo será repentino…
Pero es necesario que lo creas ahora…
Ya no llores ni te lamentes, gózate…
Pablo y Silas no se lamentaron de su condición, sino que se gozaron en el Dios todopoderoso…
Consuélate ante estas palabras…
Dios te mostrará de lo que es capaz…
El te lo garantiza…
Todo se transformará en un panorama completamente diferente al actual…
Si…
Totalmente diferente…
Todos lo verán…
 

ALFREDO LIEVANO

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Publicado el 26 septiembre, 2011 en José Alfredo Liévano y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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