El síndrome de Peter Pan

PeterPan

 

1 Corintios 13:11 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

Yo creo que todos sabemos quien es Peter Pan, Disney se encargó de hacerlo famoso, aunque creo que es una historia que tiene muchísima mas edad y por el momento no recuerdo quien es su autor, lo importante y lo destacable es que Peter Pan era un chico lleno de talentos que vivía en un mundo fascinante, lleno de cosas e historias asombrosas sobre las que El tenía dominio y las cuales le hacían ver bien ante los demás.

Peter Pan tenía esa extraordinaria y única capacidad de hacer que las personas se dieran cuenta que había muchos motivos para sonreír y que el solo hecho de concentrarse en los momentos felices les podría hacer volar y llegar a lugares que nunca jamás imaginaron, y que podrían hacer de una vida rutinaria, una vida llena de aventuras y emocionante.

El problema con Peter Pan es que era un chico que no quería crecer o bien tenía miedo de hacerlo, a pesar de vivir en un mundo fascinante y lleno de aventuras, todas estas eran controladas por él, es decir, en ninguna de ellas se arriesgaba realmente, ya que conocía los alcances de sus adversarios y aunque ante los ojos de los demás parecía divertido, no era otra cosa mas que una gran e intensa rutina, solo que era mejor que la vida de muchas otras personas que tenían una vida mas seria y “aburrida”, pero también a su vez una etapa mas difícil para salir.

Pareciera que a todos nos sería difícil el vivir en la tierra de nunca jamás, pero sabe, sin darnos cuenta, podemos pasar largo tiempo en ese lugar en nuestra vida cotidiana, si no tenemos cuidado.

Cuando comenzamos a vivir una vida en Cristo, empezamos a descubrir una cantidad enorme de cosas que siempre han estado ahí para nosotros y empezamos a darnos cuenta del maravilloso efecto de la oración y de como Dios tiene para nosotros cosas fascinantes que sin Cristo en nuestro corazón, parecían imposibles y nos es abierta una dimensión nueva y atractiva, de hecho muchas personas recurren a este lugar en cada momento de necesidad o angustia que tienen.

El problema radica en que el ser humano es un ser de rutinas, se acostumbra fácilmente a las cosas y pareciera que necesita o quiere una receta para todo y comienza a repetir las cosas que les son fáciles y útiles, y en las cosas de Dios no es distinto.

Creo que muchos de nosotros un día descubrimos la oración y nos quedamos perplejos ante darnos cuenta que Dios se agrada en la oración o bien en la alabanza y como su presencia (la de Dios) desciende y nos hace sentir esa paz de la cual la Biblia habla, la cual “sobrepasa todo entendimiento” y sabe, esa sensación y esa paz en definitiva son de Dios, es el cumplimiento de su palabra, pero eso es solo el comienzo de lo que podríamos experimentar si es que lo quisiéramos.

Obviamente, en cuanto vamos descubriendo estas cosas, nos damos cuenta que es una mejor alternativa que lo que teníamos antes y vamos adoptando estos nuevos hábitos de alabar y de orar, o bien nos aprendemos ciertas citas de la Biblia, las cuales nos dan paz, esperanza o que se yo y a final de cuentas, nos hacen ver mejor que muchos otros que no conocen o no saben lo que nosotros hemos aprendido y tratamos de compartirlo con cuanta persona conocemos, ya que nos hace ver bien con ellos.

De hecho muchas personas suelen integrarse a las iglesias y empiezan a servir, algunas cantan, otras van a las cárceles o a los hospitales y se gozan en lo que Dios hace en sus vidas, pero sabe, todo llega hasta ahí…

Dios es un Dios que nos dio una medida, nos llamó a ser imitadores de Jesús y Jesús nos prometió que todas las cosas que El hizo, nosotros las haríamos, y no me refiero solamente a los milagros y las señales, esa es la parte fácil del asunto, sino que también podríamos llegar a llenarnos de la sabiduría del Padre y crecer en todos los aspectos de nuestras vidas.

Lamentablemente me he dado cuenta, que en cuanto a las cosas de Dios se refiere, el pueblo de Dios (y no me refiero a una religión o denominación específica) esta llena de personas con el síndrome de Peter Pan, de personas que ciertamente experimentan a Dios y sus efectos, pero que solo se conforman con la parte inicial y atractiva del Reino de los Cielos, pero que difícilmente viven una Vida de Reino, ya que les causa temor el tener que crecer y creen que el crecer se refiere solo a responsabilidades.

Dios se refirió a los Israelitas como “pueblo de dura cerviz”, es decir, de cabeza dura, y le tomó 40 años de andarlos paseando por el desierto para quitarle esa manera testaruda y necia de ser, para que su mentalidad fuera cambiada de esclavos a conquistadores, afortunadamente Dios no dijo que 40 años fuera una regla, imagine si así hubiera sido!.

Pero el pueblo de Israel no era otra cosa que un grupo de personas con el síndrome de Peter Pan, se conformaban con haber pasado por en medio del mar rojo, se conformaban con diario ir afuera de su campamento a recoger el maná, ni siquiera el hecho de que sus ropas no se desgastaron en 40 años les causaba asombro, pero les consolaba que aún así estaban mucho mejor que otros pueblos, ya que iban “de la mano de Dios” asombroso no?.

Dios nos ha llamado a crecer, nos advierte de que no debemos de caer en la rutina de “una vida mejor”, sino que siempre debemos de aspirar a mas y que hay mucho mas allá de lo que vemos y experimentamos y que posiblemente debamos de dejar esos hábitos que nos parecen “buenos” y “atractivos”, para entrar en una etapa de madurez que jamás terminará, porque jamás dejaremos de aprender de un Dios que es infinito y quien no tiene límites ni en conocimiento no poder para quienes lo buscan.

Pablo el Apóstol sabía esto, y aunque Peter Pan no se había escrito en ese tiempo, reconoció este problema, por tal advirtió al pueblo de Corinto acerca de ello; me fascina darme cuenta que la palabra de Dios es vigente y que sigue aplicando al pie de la letra el día de hoy y nos llama a esforzarnos y a no quedarnos estancados en un mundo que parecer llamativo, pero que no es mas que un mundo de bebés espirituales que no han conocido mas que una millonésima parte de la vida que Dios nos promete.

René Giesemann

Anuncios

Publicado el 23 noviembre, 2011 en René Giesemann y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: