IRÁS POR UN TRAYECTO SEGURO

No dejes pasar este momento, sin que le encomiendes a Dios, cada día que te reste sobre la faz de la tierra.

Hazlo, para que tu vida sea conducida hacia el centro perfecto de su voluntad.
¡Es el trayecto más seguro!
El consejo que da su palabra es el siguiente:
Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.
Salmo 37:5
¿Qué sucederá en el trayecto?
Habrá momentos difíciles y oscuros, pero en medio de ellos recibirás la fortaleza y sabiduría necesarias para continuar hasta el final.
A ti te corresponde buscar ese tiempo diario de intimidad con Dios, para que no caigas en la tentación de tomar decisiones precipitadas y equivocadas. Ese fue precisamente el consejo que nuestro Señor Jesucristo les dio a sus discípulos cuando estaba pasando por uno de los momentos más difíciles en su vida como hombre.
Veamos:
Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.
Lucas 22: 40-46
Marchar al centro perfecto de la voluntad de Dios implica:
“Morir” a uno mismo.
“Morir” al pecado.
“Morir” a nuestros intereses egoístas.
“Morir” a nuestros planes y proyectos.
No es fácil, por eso se requiere mucha fortaleza de lo alto para hacerlo.
Que la voluntad agradable y perfecta de Dios se cumpla sobre tu vida. Sométete a ella sin temor, pues no conocerás la derrota y la frustración.
Dios, como es tu Padre Celestial no permitirá que te hundas a lo largo del trayecto aunque así lo parezca.
Recuerda lo que te ha dicho:
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
Isaías 43:2
Los cuidados que Dios tenga para ti, irán mas allá de lo imaginable; y aunque nadie quiera socorrerte, él si te ayudara.
No temas.
¡IRAS POR UN TRAYECTO SEGURO!
¿Qué harás a lo largo del trayecto?
Viviendo una conducta apegada a los principios cristianos, como lo aconseja el apóstol Pablo:
Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,  teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.  Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.  El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda maliciaAntes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Efesios 4:17-32
¡IRAS POR UN TRAYECTO SEGURO!
Tenlo por seguro.
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Publicado el 25 enero, 2012 en José Alfredo Liévano y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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