EL PODER DEL GOZO

“¡Jesús quiere que estemos llenos de su gozo! la biblia dice: El corazón alegre constituye un buen remedio” (Pr.) 17:22.

¡Los cristianos deberían ser las personas más felices del planeta! Piénselo: Jesús oró: “Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos” (Juan 17:13).

¡Jesús quiere que estemos llenos de su gozo! Hebreos 1:9 dice que Dios ungió a Jesús con gozo más que a sus compañeros. Esto significa que Él era más feliz que las personas que lo rodeaban. Ahora bien, ¡eso es mucho gozo! Para hacernos aun más felices, Dios envió a su Espíritu Santo a nuestra vida para confortarnos. Es sorprendente que Él quiera que seamos confortados. Pero, espere, esto se pone todavía mejor. La Biblia dice que el fruto o evidencia del Espíritu Santo obrando en nosotros es “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23).

Ahí está otra vez esa palabra gozo. Tenemos tanto el gozo de Jesús como el gozo del Espíritu Santo. ¿Se da cuenta? ¡Nos ha sido dada una doble unción de gozo!

Ahora, si eso no lo entusiasma, ¿qué le parece esto?: “. . . el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). ¡¡Guau! ¡Un tercio del Reino es gozo! El apóstol Pedro dijo: “os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1 Pedro 1:8). Pero el gozo es una emoción extraña para muchos cristianos porque los espíritus religiosos se han deslizado arteramente en sus almas y les han robado la vida abundante que Jesús compró para ellos.

Lo que no puede expresarse con palabras frecuentemente se manifiesta con la risa. ¡Realmente es difícil estar sumamente gozoso y no reír! La gente siempre ha sabido que la risa “la risa buena y franca, no esa especie de burla” la hace sentir mejor. Salomón dijo hace miles de años: “El corazón alegre constituye buen remedio” (Proverbios 17:22). Pero la medicina moderna solo viene estudiando con seriedad los beneficios específicos de la risa desde hace treinta años.

Muy a menudo se acredita a Norman Cousins el haber presentado científicamente el poder sanador de la risa. Cousins era un periodista político y activista que, después de un agotador viaje a Rusia, desarrolló espondilitis anquilosante, un tipo de artritis de la columna vertebral. Casi inmovilizado por el dolor, el médico le informó que solo una persona entre quinientas se recobraba de esa enfermedad. Al oír esto, Cousins decidió tomar el asunto en sus propias manos. Con la ayuda de uno de sus médicos, diseñó un plan de tratamiento no ortodoxo. Se mudó del hospital a la habitación de un hotel, dejó de tomar medicamentos para el dolor, comenzó a ingerir dosis altas de vitamina C y pasó horas mirando las antiguas películas de los Hermanos Marx y las parodias de Candid Camera (La cámara cómica) para estimular la risa.

“Funcionó”, registró Cousins en su libro Anatomy of an Illness (Anatomía de una enfermedad). “Hice el gozoso descubrimiento de que diez minutos de genuinas carcajadas tenían efecto anestésico y me daban al menos dos horas de sueño libre de dolor”. Después de apenas unas semanas de este “tratamiento” el dolor de Cousins había disminuido lo suficiente como para permitirle volver al trabajo, y mejoró hasta convertirse en una plena recuperación.

Los científicos tienen ahora varias teorías respecto de por qué la risa alivia el dolor. Piensan que libera endorfinas, relaja los músculos o tal vez sencillamente nos distrae. Todos concuerdan, sin embargo, en que Norman Cousins no fue un caso especial.

¡La risa definitivamente es un analgésico! También han descubierto que la risa hace muchísimas otras cosas para nuestro cuerpo, mente, emociones y relaciones.

La acción física de reír ayuda al cuerpo de tres maneras básicas. Primero, hace esencialmente lo mismo que el ejercicio: hace que los pulmones respiren más profundamente, que el corazón bombee con más fuerza e intervengan más músculos, mejorando así la circulación y la presión sanguínea. Segundo, relaja nuestros cuerpos y evita que nuestros cerebros produzcan las hormonas del estrés que inhiben nuestro sistema inmunológico, nos agobian y nos hacen vulnerables a enfermedades. En el 2005, los médicos del Centro Médico de la Universidad de Maryland declararon que la risa es una de las “mejores medicinas” para protegernos de la principal causa de muerte en los Estados Unidos, la cardiopatía, porque previene que el estrés deteriore la pared de los vasos sanguíneos. Tercero, la risa activa nuestro sistema inmunológico. Los estudios han mostrado que la risa aumenta nuestras defensas naturales contra el cáncer, los virus, y los problemas respiratorios de las vías aéreas superiores.

La risa y el humor son herramientas vitales también para crear y sostener la salud emocional y mental, lo cual, por supuesto, afecta directamente nuestra salud física. Las muchas tensiones que experimentamos producen emociones negativas como temor, angustia y enojo. A menos que sean procesadas mediante una liberación catártica como reír, llorar o gritar, se vuelven tóxicas para el cuerpo y la mente.

Por Kris Vallotton

AVANZA POR MÁS

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Publicado el 5 mayo, 2012 en AVANZA POR MÁS, Kris Vallotton y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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