SON LOS ENFERMOS LOS QUE VAN AL MÉDICO

Lucas 5:31 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

Es interesante entender que existe una mala percepción de quien es Dios, existe un mito terrible de que tenemos que estar bien delante de Dios para podernos acercar a Él, de hecho he hablado con muchas personas acerca de acercase a Dios y hay una respuesta que no me deja de sorprender: “necesito primero arreglar mi vida y poner las cosas en orden y cuando esté yo bien delante de Dios, entonces me acerco”.

Uff! que terrible!, sabe cuando esta persona va a sentirse bien y digna delante de Dios?, yo creo que nunca, ya que lejos de Dios simplemente seguiremos cometiendo errores, ya que como Jesús bien lo dijo, Él es la verdad, Él es el camino y Él es la vida, no podemos ir por otro camino que no sea Él para hacer “bien” las cosas, para que luego nos podamos acercar a Él, independientemente de que Dios no es así, no tienen ninguna lógica, ni ningún sentido.

Jesús vino a esta tierra a ponernos ejemplo de como debemos de vivir, es decir, tomó la ley y la aplicó a la viva cotidiana y con el perdón de nuestros pecados le aplicó la gracia, la cual nos permite vivir una vida gloriosa, una Vida de Reino, y luego nos pidió que le imitáramos.

A lo largo de su caminar, Jesús nos mostró que Él también fue tentado, y que pudo resistir no porque Él era Dios, ya que vino a la tierra en calidad de hombre, sino porque puso sus fuerzas en Dios, y usó la palabra de Dios como escudo contra aquello que le acosaba y le perseguía, tal como podemos hacer nosotros.

También, Jesús entendiendo la santidad y demostrando que es posible, hizo aquello para lo que fuimos verdaderamente diseñados, para darse a los demás, ya que lejos de “ser buenos” para recibir algo de Dios, hemos sido diseñados para ser santos y ser instrumento para dar, si no buscamos a Dios con esta óptica, corremos el riesgo de caminar erradamente.

Jesús en su calidad de santo (y me refiero a su estatus espiritual, no a su identidad) compartió con los hombres y buscaba a aquellos quienes no conocían a Dios, buscaba a aquellos a quienes vivían en pecado, no con la intención de perdonarlos, sino con la intención de atraerlos al Padre, es decir, lo que había en Él era tan agradable que todos le querían imitar y todos aspiraban a tener lo que Él tenía, que era el Espíritu de Dios con ellos y en ellos.

He visto innumerables casos de Pastores que deciden correr a personas de sus iglesias, ya que no viven de acuerdo a los estándares de sus opiniones, como he visto otros muchos casos de personas que han sido excomulgadas de la iglesia tradicional por no vivir de acuerdo a como la iglesia opina, pero siempre me he preguntado, si la iglesia no es para los pecadores, entonces, para quien es?

Jesús buscaba a los pecadores, porque sabía que podía hacer algo por ellos, y los pecadores le buscaban, porque sabían dentro de si que había algo mejor para ellos, y que Jesús era esa respuesta.

Por tanto, si usted se encuentra en una situación de pecado y piensa que no es digno delante de Dios, no hay mejor lugar que acudir que Jesús, no hay mejor lugar que acudir que con aquellos que buscan de Él y encuentran en Él su paz y su fortaleza, si usted esta en una situación en la que su consciencia le acusa, no se aleje de Dios y espere a que las cosas mejoren para poderse acercar, por el contrario, estando usted en su peor situación es cuando debe de acercarse, para que experimente lo que es el verdadero perdón y se objeto del verdadero y mas puro amor de Dios.

Ahora bien, si usted es parte de una iglesia o si simplemente siente que se encuentra “bien” para con Dios, no se atreva a rechazar a nadie que se encuentre en pecado o que su estilo de vida no sea el que usted considera “adecuado”, es precisamente a esas personas a las que hemos sido llamadas a amar, es a esas personas a las que debemos de demostrar lo que Dios ha puesto en nosotros, es a esas personas a las cuales no solo debemos de recibir, sino buscar, y no descansar hasta que hayan experimentado ese amor, ese perdón y esa gracia que nosotros ya experimentamos y que ahora es nuestra tarea dar y llevar a los demás.

Sería ridículo que una persona enferma esperara a aliviarse para ir al médico, o que el médico le rechazara y le negara una cita hasta que no se encontrara bien de salud, de la misma manera sucede con nuestra alma, cuando esta está enferma, debemos de acudir al médico de médicos, para que la sane, para que haga un transplante de corazón, para que nos quite el corazón de piedra y lo reemplace con uno de carne, para que nos regrese la vida y que nos lleve a entender que esa vida tiene que ser gloriosa para Él.

RENÉ GIESEMANN

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Publicado el 16 mayo, 2012 en René Giesemann y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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