Definiendo conceptos

 

¿Has visto el video de un niño pequeño que le dice a su mamá que al día siguiente tiene que ir a la escuela vestido de “castor”? La mamá, poniéndole todas las ganas del mundo, no duerme confeccionando un traje de castor. Al día siguiente, le coloca al niño el disfraz y se dirigen a la escuela en coche. Durante el trayecto, el niño comienza a cantar: “Los “castores” a Belén, corren presurosos…” sólo se oye el frenar del coche y termina el video.Es una ilustración muy simpática que nos hace reír y decir “¡no inventes!”, “¡no es posible!” o algo por el estilo. Creo que para muchas que somos mamás, situaciones como éstas abundan en nuestro historial materno.

De igual manera, estos tipos de confusiones también existen en el ministerio y particularmente en lo referente a los conceptos de liderazgo y autoridad. Sin embargo, a diferencia de la ilustración anterior, estas confusiones no traen risas sino dolor a la gente que nos rodea. ¿Por qué? Porque cuando no entendemos bien el concepto del cual estamos hablando podemos ejercer nuestro rol de líder y de autoridad muy diferente a lo que Dios está esperando.

Desconozco la razón particular por la cual estás en una posición de liderazgo pero quisiera preguntarte si tú lo sabes. Y quisiera ir más allá y preguntarte si sabes lo que Jesús espera de tu liderazgo, de tu autoridad. ¿Sabes cuál es el concepto de Dios, de Jesús sobre esto?

No es el propósito de este artículo realizar un estudio sobre el tema declarado, sino más bien instarte a que en lo profundo de tu mente, alma y corazón evalúes si en verdad conoces lo que Dios define al respecto. No cabe duda que hay infinidad de significados que abundan en nuestro mundo sobre estos dos conceptos. Todos hemos crecido con una impresión muy personal sobre lo que significa la autoridad y ser líder, y éstas quedan impresas de maneras muy profundas. El Señor es quien transforma lo equivocado o confirma lo bien aprendido.

Quiero animarte a estudiar bíblica y diligentemente sobre el tema para que puedas realizar tu ministerio y tu rol como líder sin confusiones delante de Dios y de los demás. Hemos visto cómo se han herido y desalentado corazones cuando uno no vive el verdadero liderazgo y autoridad, sin embargo también, gracias a Dios, tenemos ejemplos de hombres y mujeres fieles, temerosos a Dios que entendieron en la profundidad de su mente y corazón lo que Dios demandaba de ellos como líderes.

Te animo que hagas lo mismo. Un concepto bien definido, nos dará un ejercicio fiel, sano y fructífero, no sólo en el ministerio sino en la totalidad de nuestro ser. Entonces,

¿sabes lo qué Jesús espera de tu liderazgo?

OBRERO FIEL

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Publicado el 27 agosto, 2012 en Sin categoría y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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