¡CÓMO VERDADERAS OVEJAS!

Por René Giesemann

Juan 10:27 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen

 

En las pasadas semanas me ha abordado un sin número de personas preguntándome como hacer para escuchar la voz de Dios y como hacer para obtener su favor y siempre tengo a la mano un par de ejemplos, pero lo que le voy a contar el día de hoy no tiene comparación, así que ponga mucha atención.

Tras 31 horas de viaje desde Guadalajara, llegué a la ciudad de Singapore a eso de las 3:30 de la mañana (después de pasar por migración y aduana) y al empezar a investigar como era que llegaría a mi hotel, descubrí que tenía 2 opciones, la primera era tomar un taxi que me costaba una cantidad obscena de dinero por la hora que era y la segunda opción era tomar un camión que iba de terminal en terminal recogiendo pasajeros y luego llevándolos a cada uno a su hotel según el hotel mas cercano y así sucesivamente.

Como de antemano sabía que no me iban a dejar entrar a mi habitación a esas horas decidí tomar el camión y aventurarme al paseo por el aeropuerto y la ciudad, para mi sorpresa y a esa hora fui el único que tomó el autobús y el chofer se mostró de lo mas amable, me dio la bienvenida y hasta un abrazo, y cada vez que terminaba una frase decía “gracias” en inglés, esto me llamó la atención, pero decidí pasarlo por alto y disfrutar el viaje.

Una vez a bordo del camión me senté cerca del chofer quien me empezó a explicar que era lo que estaba viendo (bueno, lo poco que se veía de noche a las 3:30 am en Singapore) y me contó algunas cosas de la historia de la ciudad, me dio tips de como moverme mejor y de cosas de las que debía de cuidarme, la verdad estaba gratamente sorprendido ante sus atenciones, una vez que dejó de hablar, y una vez mas que terminó su frase con un “gracias” decidí preguntarle donde era que podía conseguir un adaptador de corriente, ya que no había encontrado el mío, y para mi sorpresa, el siguió hablando como si no hubiera yo dicho nada, hasta que después de un rato entendí que en realidad no sabía hablar inglés, ni lo entendía, y que todo lo que decía tan amablemente eran frases que le habían enseñado y que probablemente no entendía su significado, pero las tenía que decir por su trabajo, y que en realidad no era capaz de sostener una conversación en inglés, ni conmigo, ni con nadie, wow! si no le hubiera hecho yo la pregunta, jamás me hubiera percatado!

Cuando me di cuenta de esto, mi mente no pudo evitar regresar al avión donde había pasado mas de 18 horas de vuelo, ya que justo junto a mi venía una familia de origen musulmán  eso deduje por su vestimenta (la verdad me dio pena preguntarles), la familia estaba compuesta por un Padre, una Madre y 2 hijas, las mujeres portaban algo parecido a las famosas “burkas” que conocimos justo después del 11 de septiembre de 2001 en los noticieros que hablaban de Afganistán y sus mujeres, es decir traían su rostro cubierto y no podía ver mas que sus ojos.

Cuando los observaba al principio de mi vuelo, pensaba para adentro de mi: “como hará este hombre para reconocer a su mujer y a sus hijas en un mercado o en un lugar concurrido”, y empecé a jugar con las diferentes opciones, después de un rato me di cuenta que las 3 tenían ojos muy parecidos y que probablemente las reconocería por ahí y que obviamente tenía que conocer sus voces, pero por mas que intenté, no llegué a una respuesta que me hiciera sentir satisfecho, y no fue sino hasta que aterrizamos en Tokio que me quedó mas que claro como es que hacen.

El hombre tenía el control de la situación y además lo tenía todo planeado, es decir, cada movimiento estaba fríamente calculado, el se levantaba y sus mujeres (me refiero a su mujer y sus hijas) reaccionaron de inmediato, y sin que el tuviera que voltearlas a ver siquiera, decían algo para que el supiera que estaban justo detrás suyo, de manera que el se movía y ellas lo hacían detrás suyo, era una sincronización casi perfecta, bajaron del avión, fueron al baño, pasaron a cenar y volvieron a abordar de una manera admirable, y todo tenía que ver con que ellas estaban al pendiente del Padre, era mas que evidente quien era el jefe de la familia y todo esto que le cuento sucedía en un ambiente de lo mas cordial y lleno de amor que he visto, realmente digno de admirase.

Al pensar en estas 2 situaciones, es prácticamente imposible el no querer hacer una comparación con nuestra relación con Dios, hay 2 tipos de personas, las primeras que son las que van delante de Dios y hablan y hablan y hablan y dicen todo lo que tienen que decir y no les importa las respuestas que su interlocutor tenga para ellos, pareciera que hablan idiomas distintos, y a ellas solo les importa decir lo que tienen que decir y luego se quejan de que no escuchan la voz de Dios, simplemente inaudito.

O bien está el segundo tipo de personas, que entienden a Dios como su Pastor, que están atentos a los pasos de su Pastor y esperan el mas mínimo movimiento de su parte para seguirlo y escucharlo y no tienen necesidad de hablarle y repetirle lo mismo una y otra vez, ya que el Pastor les conoce y sabe sus necesidades y las atenderá justo en el momento necesario.

La cita de hoy habla de Jesús cuando se reconoce como nuestro Pastor, y me encanta hacer la comparativa con esta familia, ya que a pesar de ser musulmanes y creen en otros Dioses, la Biblia nos revela que vienen de la misma raíz y que sus orígenes son los mismos que los nuestros, de modo que cuando Jesús hace referencia a esto, lo entiende de la misma manera como lo entiende esta familia, no es el Pastor el que tiene que corretear a las ovejas, sino las ovejas quienes están atentas a su Pastor y éste les cuida y les da lo que necesitan ya que las conoce a la perfección.

Esta mañana le quiero invitar a que reflexione en esto, cuantas veces vamos delante de Dios y le hablamos como el señor que me llevó a mi hotel, como si habláramos otro idioma y como si no nos interesara lo que Él tuviera que decirnos, o bien cuantas veces pensamos que por ser nuestro Pastor tiene la obligación de corretearnos a donde nos vayamos, piénselo como lo piensa Dios, piénselo y refléjelo en su vida, si Dios nos dio ejemplo, como puede ser que otros que no creen en ese Dios que nosotros creemos lo entiendan y lo apliquen y nosotros no lo hagamos, no lo cree?

DEVOCIONAL DIARIO

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Publicado el 19 octubre, 2012 en Devocional-Diario.com, René Giesemann. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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