¿Y QUIÉN ES MI PRÓJIMO?

¿Y quién es mi prójimo?

DEL EVANGELIO DE LUCAS 10:29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?  10:30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 10:31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 10:32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.                                                                                                         10:33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 10:34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 10:35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. 10:36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 10:37 El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

¿Cuántas veces hemos tenido conocimiento de la necesidad de alguien, un familiar, alguien de nuestro entorno, o simplemente un ser humano que vemos un producto de un encuentro casual? ¿cuántas de esas ocasiones ayudamos? ¿cuántas volteamos a otro lado? o peor aún, ¿cuántas hemos dicho o pensado “¡trabaja vago!” o algo similar que nos alivie la carga y nos disculpe ante nuestra conciencia, o peor todavía, ante un acompañante? Tantas como hayan sido, nos lo recordará Jesús,

25:42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 25:43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 25:44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 25:45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. (Mateo 25)

Ese amor que necesitamos practicar, tiene su inicio y desarrollo en Jesús, quien vive en nosotros. ¿Tú le das salida y mando sobre tu vida? ¿O simplemente le tienes allí arrinconado, siendo testigo de los desastres que haces sin poder intervenir porque te dio libre albedrío? Espero que lo primero, porque somos imperfectos y nuestra tendencia natural es al pecado.

No somos para nada “buenos” y si pensamos que lo somos, desengañémonos, esta es una trampa más del “padre de la mentira” Satanás, identifiquémoslo y no le demos cabida. Cada vez que estemos en una situación similar, detengámonos a escuchar a Jesús, tenemos por hábito no escucharle; ni siquiera durante la oración, que se supone es una conversación con nuestro Dios, pero esto es “harina de otro costal”.

No volvamos a dejar pasar esta maravillosa oportunidad de sentir a Jesús, a su amor fluyendo a través nuestro, es una experiencia fantástica. Tampoco caigamos en el “horror” de apropiarnos de la gloria, de creer que somos “buenos”, mucho menos de decirlo, que ya es bastante malo el pensarlo. “Mc 10:18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

PREDICAD

IMG: http://www.visualbiblealive.com

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Publicado el 23 febrero, 2013 en Predicad. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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