No Sé Cómo Pedir Amor 1

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Ustedes saben que los seres humanos no nacemos amando, no nacemos sabiendo amar; el amor se aprende. ¿Y cómo aprendemos a amar a los demás? A través de las experiencias que hemos vivido en nuestra vida.

Por ejemplo: ¿se acuerdan ustedes si sus papás eran de besarse, de hacerse caricias, de decirse palabras lindas? Algunas sí, algunas no. Había padres que por ahí tenían la costumbre de decirse cosas lindas, de besarse delante nuestro, de tener gestos de cariño, de amor; y hay otros que nunca vimos un acto de amor; era más bien una relación distante. Y de ahí también aprendimos de lo que se hacía y de lo que no se hacía. Si tuvimos padres que no eran afectivos, nos va costar tal vez mucho demostrar amor.

Hemos aprendido también el amor con respecto a las amistades; cómo veíamos a las parejas amigas; cómo se demostraban afecto, cómo se demostraban amor. Hemos aprendido acerca del amor a través de la televisión, a través de las novelas.

Hemos aprendido el amor. No es algo que surge de pronto; el amor lleva un proceso de aprendizaje. Vamos aprendiendo a lo largo de toda nuestra vida a amar. Y lo que nos cuesta muchas veces a las mujeres es pedir actos de amor. Nos cuesta mucho decirle al otro cómo queremos que nos ame; creemos que el otro nos tiene que amar a primera vista, como hemos visto en el cine, en las telenovelas. “Me tiene que amar, le tiene que salir, tiene que saber lo que quiero, tiene que saber lo que me gusta.” El otro tiene que tener como una ‘bola de cristal’ y saber lo que a mí me gusta… ¡Mentira!

Y muchas veces no nos atrevemos a pedir amor; a veces porque creemos que pedir amor es rebajarse: “Ah no; si yo le tengo que pedir que me regale flores, eso es rebajarme; a él le tiene que salir naturalmente.” ¿Cuántas piensan así?

Piensan que pedir amor, pedir un acto de amor, es rebajarse. “Ah no; si a él no le sale espontáneamente regalarme bombones, es porque no me ama; yo no se lo tengo que ir a decir.” Y hay otras mujeres que no piden actos de amor, porque no saben cómo quieren ser amadas.

Y si yo no sé -porque nunca he visto el amor- no sé cómo quiero que me amen, qué es lo que quiero que me digan, qué es lo que quiero que me den, qué es lo que quiero que me ofrezcan en una pareja, no lo sé. Otras veces, hay muchas mujeres que creen que no se merecen recibir nada.

Vamos al primer grupo de mujeres, las que creen que pedir un acto de amor es rebajarse. Son las mujeres que dicen que el amor tiene que surgir espontáneamente. “Y sí; yo quiero que mis hijos me den un beso; a ellos les tiene que surgir; soy la madre… ¿Qué? ¿No se dan cuenta que me tienen que dar un beso?” ¡No! Se lo tengo que pedir.

Hay mujeres que dicen: “No, no, no… yo quiero que me hagan una fiesta de cumpleaños, pero que sea sorpresa, que a ellos se les ocurra.” Se lo tenés que pedir. Porque si vos no hablás, si vos no pedís lo que querés, el otro no sabe, o se hace el vivo y tampoco te lo da.

Entonces hay que recordar todo el tiempo cómo querés ser tratada, cómo querés ser amada; porque si no le decís a los demás cómo querés ser tratada y amada, los demás te van a ver de acuerdo a los que ellos creen que vos te mereces… algunos creerán que te mereces más y otros creerán que te mereces menos. Por eso: no dejes en manos del otro el decidir cómo vos querés ser amada. Porque, querida mujer, vos no sos ‘inquilina’ de tu vida… vos sos la dueña de tu vida.

¿Cuántas hacen el amor acá? ¿Cuántas tienen relaciones sexuales?

Entonces, vos haces el amor y tu marido eyacula; y se duerme y vos no tuviste orgasmos; y vos decís “¿qué será eso? ¿qué es un orgasmo?” Decís: “quiero tener un orgasmo alguna vez en mi vida; ¡no he tenido ninguna ‘noche buena’! Quiero tener un orgasmo, y él se tendría que dar cuenta…”. No; no se da cuenta que vos querés, porque vos nunca se lo manifestaste; y él cree que vos estás feliz con él, y vos nunca le dijiste nada.

Y decís: “¿para qué se lo voy a decir? Él es tan… tan bestia es, que no se da cuenta; ¿puede sertan bruto que no sepa que necesito también tener placer?; ¿puede ser tan ignorante que no se dé cuenta de mi necesidad?; ¿puede ser tan desagradecido, con todos los años de amor que le di?”

(CONTINÚA…)

Alejandra Stamateas

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Publicado el 9 mayo, 2013 en Alejandra Stamateas y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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