La Vida Espiritual de la Pareja

Por Alejandra Stamateas
vidaespiritual en pareja
Cantares 8:6

Grábame como un sello sobre tu corazón.

Llévame como una marca sobre tu brazo.

Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro.

Como llama divina es el fuego ardiente del amor.

Las parejas pasamos por tres etapas. Yo las llamé en mi libro la etapa del descubrimiento, la etapa de la conquista y la etapa de la colonización. En la etapa del descubrimiento descubrimos al otro, lo conocemos, empezamos a conocer características de esa persona, empezamos a descubrir cosas de esa persona. Pero parece a medida que pasa el tiempo, que ya nos comprometimos, nos casamos, tenemos nuestros hijos pareciera que ya no hay nada por descubrir, que ya sabemos todo del otro, que ya conocemos su vida, sus gustos, sus caprichos. Sabemos cómo se levanta, cómo se acuesta o sea el otro es algo tremendamente conocido para nosotros.

Y aparece la época del aburrimiento, de la monotonía. Por eso lo que tenemos que hacer es volver activar la etapa del descubrimiento, estemos los años que estemos de casados. Descubrir al otro significa aproximarme como si lo conociera por primera vez, como si fuera la primera vez que lo estoy viendo, porque a veces creemos que conocemos todo del otro. Dios no nos creó para ser como aguas estancadas sino para ser como ríos que se mueven. Y las experiencias que hemos pasado solos o en pareja hacen que hayamos cambiado de gustos, de manera de pensar.

¿Cree que su pareja conoce todo de usted? ¿Cree que conoce todo de su pareja?

Esta mujer o este hombre con el que se casó, con el que se comprometió, ha pasado muchas experiencias personales y experiencias de pareja que lo han cambiado. Por ejemplo: Los sábados a la noche que estamos con Bernardo en casa, pongo Crónica TV. Escucho a Marco Antonio Solís y me pongo a cantar. Y antes no lo hacía, porque vamos cambiando. Las experiencias de vida nos hacen cambiar y lo más lindo es poder aproximarse, explorar al otro. Hace diez años o quince que estamos juntos, qué manera de pensar tiene diferente, qué maneras de actuar diferente, lo quiero descubrir, quiero descubrir algo nuevo. A veces creemos que vamos a descubrir algo nuevo conociendo a otra persona y no es en la fuente equivocada, es en la fuente correcta.

Tres exploraciones que tenemos que hacer en este tiempo con nuestra pareja.

Primero:

El área de los proyectos.

A lo largo de nuestra vida como pareja tenemos muchos proyectos a corto plazo, casarnos, tener hijos y criarlos, tal vez tener un negocio, comprarnos una casa, tener un auto, irnos de vacaciones. Y está muy bien tener esos proyectos, pero son proyectos a corto plazo, porque cuando ya los hicimos, se terminaron, ya criamos a los hijos y ellos en algún momento se van, tuvimos ese negocio, nos fue bien o tal vez lo tuvimos que cerrar porque no nos fue bien, nos fuimos de vacaciones. Son proyectos a corto plazo pero en la pareja necesitamos tener proyectos a largo plazo.

¿Cuál es el mayor proyecto que podemos tener como pareja?

Que cada uno alcance su máxima altura, su máximo nivel, que desarrolle su máximo potencial. Yo deseo que Bernardo desarrolle su máximo potencial estando conmigo y él desea que yo desarrolle mi máximo potencial, alcance mis grandes alturas estando con él y para eso tenemos que motivarnos. 

Tu pareja al lado tuyo:

¿Desarrolló su máximo potencial o sos la cárcel de tu pareja?

Desde que te casaste hasta ahora

¿Está creciendo tu pareja o se estancó?

O siente que no puede lograr su sueño, no pudiste motivarlo de tal manera que lograra su máxima estatura.

¿Qué es lo que ha pasado en esa vida de pareja?

Tu esposo vive la relación de pareja sintiéndose tan seguro de esa relación que puede salir a explorar el mundo y puede arriesgarse porque sabe que cuando vuelva va a haber seguridad en esa pareja.

Hablaba con una mujer, me decía: Alejandra, cada vez que le digo a mi marido que voy a hacer algo, me pincha el globo y me dice, eso no te va a funcionar, si no sabés nada, si no sabés administrar la plata. Ella se siente en una cárcel.

Un hombre también me escribió un correo y me decía: Alejandra, toda mi vida me gustó como hobby criar palomas. Y cada vez que lo quiero hacer mi esposa me dice: Dejate de esa pavada, andá a criar a tus hijos en vez de criar palomas. Y aplastamos el sueño del otro, el potencial del otro y transformamos la vida de pareja en una cárcel. Y el otro no puede extender sus alas, no puede crecer.

No seas la opresión del otro, sé su libertad.

Y libertad no significa, “bueno, andá a hacer lo que quieras, no me importa, sé libre”. No, libertad significa, tenés un proyecto, tenés un sueño, tenés un hobby. Te pregunto, quiero saber, quiero enterarme, quiero escucharte como te está yendo, estás logrando las cosas, cómo estás invirtiendo ese dinero. Quiero escucharte, no para controlarte sino para saber que estoy ahí, porque mi mayor objetivo y mi meta más grande es que alcances tu máximo potencial al lado mío. La vida de pareja es un escenario donde los dos son protagonistas, no uno protagonista y el otro cumple un rol secundario. Por años dentro de las iglesias las mujeres teníamos el rol secundario. El protagonista era el hombre y la vida de pareja se nos ha dado para que soltemos el potencial los dos y los dos protagonicemos la vida que Dios nos ha dado. Gloria a Dios por eso.

¿Qué sueño tendrá escondido tu pareja que todavía no le conocés?

Qué gustos, qué hobbies. Preguntale, entérate, acompañá, sé la libertad de tu pareja, porque el día que se mueran, sea uno o el otro, no importa quién primero, ese objetivo, esa meta, ese proyecto va a trascender, porque no vas a haber trabajado en vano sino para tu compañero y para tu descendencia que va a recibir la herencia de todo lo que han crecido como pareja. Qué bendición es eso.

Segundo:

Tengo que explorar la comunicación. Ya hablamos en este congreso acerca de la comunicación, de tratar bien, de hablar bien con el otro y hacia el otro. Pero te quiero hacer la traducción correcta. ¿Cuántos vieron alguna película americana que alguien traduce y el protagonista de la película dice veinte palabras y el traductor dice una sola?

¿Qué pasó con el resto?

Y a veces nos pasa así en la vida de pareja, hacemos malas traducciones. Por ejemplo, una mujer le dice al marido, mi amor me siento muy sola. Y él le dice: Vení, lo que necesitas es sexo. Y ella no necesita sexo, se siente sola. Tal vez quiera ser escuchada simplemente, pero hacemos una mala traducción. Por ejemplo: Hombres que dicen, vamos dale y ella le dice, te preparé una comidita, mi amor. Él no quiere comer, quiere sexo. Pero hacemos mal las traducciones.

Hombres, a las mujeres se nos confunden muchas veces los roles. Tenemos tantos roles y queremos hacer todo bien, se nos confunden. Entonces, cada vez que los hombres quieren tener sexo a las mujeres nos salta el rol de mamá y de cocineras. Y lo que menos querés es eso. Por ejemplo: Cada vez que el hombre quiere mirar televisión, una película o el partido de fútbol, se nos salta la leona, la sensual, la sexy y el hombre quiere ver televisión. Y perdónennos, pero se nos confunden los roles. Por eso las mujeres tenemos que aprender a hacer la traducción correcta y los hombres también, porque a veces le damos a nuestra pareja lo que creemos que nuestra pareja necesita y tenemos que darle lo que nuestra pareja nos está pidiendo.

Les doy unos tips, hagamos una diferencia.

Las mujeres siempre hablamos de deseos, deseo esto, deseo aquello, y parece que el deseo es eterno y que tal vez no se cumple en el presente, no es tan urgente. Pero los hombres siempre hablan de necesidades, necesito trabajar, necesito comer, necesito tener sexo. O sea parece que la necesidad es ahora, ya y las mujeres estamos corriendo detrás del hombre para proveerle la necesidad.

Te hago un desafío, cambiemos de roles. Les pido a las mujeres que empiecen a hablar de necesidad y a los hombres que empiecen a hablar de deseo y nos vamos en transformar en una pareja irresistible e inolvidable. No es lo mismo que le diga a su mujer, te deseo, deseo hacer el amor con vos hoy, mañana o pasado cuando te sientas bien, no importa cuando, pero te sigo deseando por siempre. Y no es lo mismo que una mujer le diga a un hombre, quiero, necesito hacer el amor con vos, ya, ahora.

¿No suena diferente? Es ahora. El hombre se siente bien, me desea ahora, necesita ahora, tiene una necesidad de mí ya. En cambio las mujeres nos sentimos bien cuando nos sentimos deseadas, sea hoy, sea mañana o sea dentro de tres años, cuando tengamos ganas de hacer el amor. Cambiemos, digamos las mujeres, necesito, decilo con mucha seguridad, necesito hacer el amor con vos y los hombres digan, deseo, con una dulzura única, la deseo a mi mujer. Deseo que me hagas esa comida tan rica, deseo estar con vos todo el tiempo de mi vida. Tenemos que aprender a explorar el área de la intimidad espiritual. Es muy importante esto.

Dice el pasaje anterior fuerte es como la muerte, el amor. Y esa unidad de amor habla de una fuerza espectacular.

El amor no es solo romanticismo.

Lamentablemente creemos que el amor es romántico y le pedimos a nuestras parejas romanticismo. Pero el amor no es romanticismo, el amor es poder y es fuerza que transforma. Cuando usted se enamora de una persona, esas dos personas juntas empiezan a tener una fuerza única, una fuerza irresistible, fuerza para alcanzar metas, fuerza para lograr objetivos, fuerza para ir detrás de lo que se perdió, fuerza para ir detrás de lo que no tiene, fuerza para ir detrás de los sueños individuales y de los sueños de ambos.

Fuerza, eso habla de una pareja fuerte y hay futuro porque hay amor y si hay amor hay una fuerza escondida que todavía tiene que usar dentro de su pareja. Hay una fuerza escondida.

Me acuerdo una vez cuando estaba en tercero o cuarto grado. Había hecho un trabajo para la escuela que nos había pedido la maestra. Y me pasé tres horas la tarde anterior haciendo ese trabajo junto con mi mamá, que me había ayudado. Era pegar una figurita y al lado escribir algo de investigación. Y había salido prolijo, eran dos hojas súper prolijas. Y cuando llego a la escuela, la maestra pasa por los bancos y cuando ve mi trabajo me dice, esto no es lo que pedí y puso las manos para arrancarme la hoja. Y cuando vi que iba a arrancar la hoja, grité: ¡nooo! Antes lloraba por todo, por cualquier cosa que me retaban lloraba. Sin embargo, en ese momento me salió un no de adentro tan grande, tan fuerte y le agarré las manos a la maestra y le dije: No me vas a arrancar el trabajo que me costó tanto. Esto es mío, sacale las manos de encima. Y usé una fuerza que no sabía que tenía ahí y sabía que estaba, pero no la podía usar. Algo me impedía usar la fuerza para defender lo que era mío, lo que había creado.

Y es lo que le dice Dios a Gedeón. Lo ve escondido, le dice, con esta tu fuerza vas a ir a vencer al enemigo. Hay una fuerza escondida dentro de la pareja que todavía no salió a luz, pero si se atreven a usarla van a poder derrotar al enemigo y decirle, de mi pareja y de mi familia sacás tus manos sucias. Gloria a Dios por eso.

Dios le había prometido a David tantas cosas. En II Samuel 23:5 dice que le había prometido todo el reino. Le dice, me vas a dar todo eso y tantas bendiciones, pero no es así mi casa para con Dios. David estaba diciendo, mi familia, somos un desastre, nos equivocamos, cometimos errores, seguimos cometiéndolos. No es lo que a Dios le gustaría, no es lo que quiero presentarle a Dios, dijo David y se angustió. Pero más adelante recordó y dijo: Ya sé, porque hay un pacto que Dios hizo conmigo y se acordó del pacto. Dios a mí me prometió algo, por más que mi casa, por más que mi matrimonio, por más que mi familia tal vez no sea lo que Dios está esperando, Dios hizo pacto conmigo, Dios me ha prometido algo.

No te centres en los conflictos, centrate en la promesa de Dios que hay para tu vida. Cuando hay dos que se amaron o dos que se aman, allí hay una fuerza oculta que les va a ayudar a vencer cualquier circunstancia difícil, para que logren los sueños que Dios dispuso como pareja. Permití que Dios haga de tu vida y en la vida de tu pareja algo útil y hermosa.

Bernardo nos hablaba de esto, de la utilidad, que somos las vasijas. Antiguamente eran algo útil, porque habían creado una revolución social. Nadie tenía nada para guardar. De pronto, se empiezan a construir recipientes para guardar, para preservar y había sido una revolución. Y Dios le dice al profeta Jeremías, fíjate como trato a mi pueblo, mirá la casa del alfarero, pasá a su casa. Y el alfarero estaba haciendo una vasija y era útil. Pero como el alfarero era un artesano, la vasija era una artesanía, algo bello.

Y Dios nos hizo así, útiles y bellos.

Tu pareja es útil y bella porque Dios nos creó así. El alfarero estaba armando esa vasija y de pronto algo le salió mal y no le gustó y la destruyó totalmente y volvió a agarrar la arcilla y volvió a armar una vasija como a él le parecía. Tal vez pasaste cosas difíciles en tu pareja, tal vez te equivocaste en tu pareja, pasaste situaciones muy complicadas. Tal vez decís, no siento nada, no me parece ni útil ni bella esta persona para mí, no me siento ni útil ni bello en esta relación de pareja por todas las que me mandé, pero Dios dice que va a volver a tomar tu vida, va a volver a armar con tu pareja una vasija útil y bella. Dios nos va a ser útiles y bellos.

¿Qué dos cosas tenés que hacer? Dios va a meter mano, pero hay dos cosas que tenemos que hacer.

Primero, olvidar.

José en su mejor momento tuvo un hijo al que llamó Manasés y Manasés significa, él me ha hecho olvidar. Todos los matrimonios tenemos cosas que olvidar, todos los matrimonios tenemos cosas para dejar atrás, malos recuerdos y como somos los administradores de nuestros recuerdos, podemos elegir ir atrás, ir al baúl de los recuerdos y tomar recuerdos negativos o tomar los buenos recuerdos. Somos administradores de los recuerdos. Cada vez que accedés a un recuerdo negativo, eso te produce un montón de cosas en tu interior, lo mismo que cuando accedés a un recuerdo positivo. Por eso, dejá de acceder a los malos recuerdos. Y dice, olvidando lo que queda atrás, me extiendo a lo que está por delante. Si estás en esta reunión es porque creés que la cosa puede mejorar, es porque sabés que podés transformar esa pareja en algo útil y hermoso. Olvidá.

Segundo, perdonar.

Isaías 43:25 dice, yo soy el que borro tus rebeliones por amor a mi mismo y nunca más me acordaré de tus pecados.

Él nos perdonó porque se ama a si mismo.

Nos ama, pero primero nos perdonó por amor a si mismo. Tenés que perdonar a tu pareja por amor a vos misma, por amor a vos mismo. Y en segundo lugar dice, nunca más me acordaré de tus pecados porque me hace daño. Imagínense que Dios tuviera que relacionarse con nosotros todos los días recordando nuestros errores de antes, imagínense la tortura que sería para Dios vivir con nosotros una relación donde recordara las cosas malas que hacemos siempre, imagínese lo que sería para nosotros relacionarnos con un Dios que todo el tiempo se está acordando y mirando y haciéndonos acordar nuestros errores.

Y dice: No me acordaré más de tus pecados porque me hace daño. Y eso es lo que tenemos que vivir en pareja. Tengo que perdonar por amor a mí mismo y olvidar y no volver más al recuerdo para que nos llevemos bien, para que las cosas sean lindas entre nosotros, para que podamos disfrutarnos como parejas. De usted depende qué es lo que va a ir a buscar a ese baúl de los recuerdos, usted administra sus recuerdos, no hay nadie más.

Te perdono porque me amo a mi mismo y porque quiero vivir bien con vos. Recordá de tu pareja los buenos momentos. Todos tenemos buenos momentos para recordar, cosas lindas, el día que ella te sostuvo, el día que él te alentó, el día que ella te motivó, el día que estuvieron juntos para pasar esa situación difícil y salieron en victoria. Perdonala, olvidá, que queden atrás todos los demás, porque hoy Dios va a tomar nuestras vidas que son como vasijas, para que sean bellas y útiles.

Una mujer enamorada de un hombre que nunca se enamoró de ella.

Era una tortura para Jacob la vida de Lea. Y lo único que hacía para que él se enamorara de ella era darle hijos y más hijos. Pero nunca se dignó a mirarla. Pero un día, cuando estaba a punto de morir, Jacob vio la sepultura de Lea. Lea había cambiado en los últimos momentos, porque se había dado cuenta que no tenía que ir detrás de lo imposible, que ese hombre nunca la iba a reconocer, que el único que la iba a reconocer era Dios por el potencial que tenía. Y caminaba y vio la sepultura y dijo, ahí donde un día sepulté a Lea quiero que me sepulten a mí.

Llegó tarde, pero se dio cuenta, porque trató de buscar en su baúl de recuerdos y vio los mejores recuerdos de su vida con Lea. Me dio esos hijos, hubo momentos gloriosos con ella. Tal vez no lo pasé muy bien, pero salimos juntos de luchas.  Así que donde está, no pude antes, pero donde ella está ahora quiero estar, porque tus obras van a trascender el día de tu muerte.

No tengas miedo, sacá fuerzas de donde no hay, porque Dios va a hacer lo que sabe hacer, lo que se llama metamorfosis. Dios ama tanto la vida de pareja, a Dios le encanta eso que es amor, que es fuerza sobrenatural, que lo que uno no puede, dos juntos es glorioso. Creo que con Bernardo cuando estamos solos en la televisión hacemos algo, pero el día que estemos juntos en un programa de televisión nos vamos a ganar a todas las naciones para Cristo, porque tenemos una fuerza, un fuego, un potencial, pero va a venir ese día.

Hay una fuerza escondida.

Abrace a su pareja en el espíritu. Hay una fuerza en ustedes única. A los dos juntos nadie los puede resistir. Dice el pasaje, mantener cerca de tu corazón, donde están los afectos, pero sostenerme con la fuerza de tu brazo. En el brazo se representa la fuerza, así hay que sostener a la pareja hasta que veas que ha crecido hasta su máximo potencial. Acompañala, que no crezca con nadie más.

Hay mujeres que me dicen, pastora, el día que me divorcié sentí quién era yo, me sentí libre, me sentí mujer, sentí que podría hacer lo que quería. Tiene que ser con vos. Querida mujer, tu pareja, tu marido tiene que alcanzar su máximo potencial estando al lado tuyo.

Querido varón, tu pareja, tu mujer tiene que alcanzar su máximo potencial estando al lado tuyo. Somos dos, pero tenemos la fuerza de Dios, la fuerza del cielo.

Alejandra Stamateas

YO ESPIRITUAL

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Publicado el 25 junio, 2013 en Alejandra Stamateas, yoespiritual.com y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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