NO SOY SÓLO UNA CARA BONITA 2

200x125xno_soy_solo_una_cara_bonita3-200x125.jpg.pagespeed.ic.c62QDnLGYXYo tenía una amiga que era pastora, que siempre me decía: “A mí me da bronca, porque cuando viene un profeta le da palabra a todo el mundo, y a mí siempre me da la misma, cada vez que viene me repite la misma palabra. Pasan dos años me vuelve a repetir la misma palabra”.

Y yo le digo: ¿Sabés porque te pasa eso? Porque todavía no aceptaste la primera. Dios no te va a dar una nueva palabra, porque Dios es un negociador y si Dios te da algo, te lo da para que reproduzcas y si vos todavía no creíste la primera palabra, y no te moviste para el cumplimiento de esa palabra, Dios no va a venir a darte otra. Cuando cumplas con esa primera, el Señor vendrá y te dará una nueva, porque el Señor sabe negociar y el Señor no negocia con gente que toma sus palabras y las tira al tacho de basura. El Señor negocia con nosotras, las mujeres que decimos, “Señor me dijiste esto, voy para adelante, vuelva o no a escuchar la voz, yo ya tengo tu palabra y me mando”.

El que escuches o no la voz de Dios, no te justifica para no hacer nada. El no volver  escuchar la voz de Dios, no quiere decir que él no quiere que lo hagas. Él ya te dio una palabra y está esperando qué produzcas con esa palabra. Por eso, si vos todavía seguís con los brazos cruzados, esperando confirmación tras confirmación, sonaste, porque el Señor no te va a volver a dar una palabra, hasta que no hagas producir la primera. Tengo que producir.

Aunque no te hable, él va  pedirte cuentas. Hay momentos en donde Dios te da ideas, donde Dios te da palabras, pero hay momentos donde Dios se pasea silencio y ahí es donde debes actuar por fe. No escucho nada, no veo circunstancias positivas alrededor de mi vida, pero Dios me dio una palabra, Dios me dio talentos, dio me dio capacidad y yo tengo que caminar de acuerdo a esos talentos que Dios me dio. Cuando tu mente quiera gritar no tengo dinero, cuando tu mente te grite yo no lo voy a lograr nunca, no lo voy a hacer, no tengo experiencia, no tengo paciencia, no tengo fuerzas, la fe te va a gritar más fuerte y te va a decir: “para la que cree todo es posible”.

¿Cuántas cosas están detenidas en tu vida? ¿Cuantas decisiones detuviste en tu vida porque no sabes qué hacer?

Pero primero está el creer. Primero está la fe. Si vos lo crees, si tenés fe, lo vas a lograr porque Dios ya te soltó una palabra y a Dios le interesa que vos te muevas. Dios no está esperando que hagas las cosas perfectas. Las mujeres somos hiper-perfeccionistas, super-perfeccionistas y si no está correcto no lo hacemos y nos perdimos tantas cosas en la vida por ser tan hiper-perfeccionistas y Dios no quiere que seas perfecta.

Dios quiere es que avances, que te muevas, que camines, que lo hagas, porque él ya te habilitó con las capacidades que te dio, y si te equivocas, dice el Señor que te va a tomar de la mano y por más torpe que seas te va a poner en el camino correcto y vas a lograr el sueño.

La palabra de Dios dice: “que el da esfuerzo al cansado”.

¿Cuántas están cansadas? ¿Cuántas lucharon un montón? ¿Cuántas quisieron tirar la toalla? ¿Cuántas necesitan esfuerzo?

Una cosa es esfuerzo y otra cosa es fuerza. Dios no dice que te da fuerzas, Dios dice que te da esfuerzo. ¿Y qué significa que Dios da esfuerzo al que está cansado? Te da más trabajo. ¿Cuántas quieren esfuerzo? Porque Dios es así, dice, estás cansada mi vida, te doy más trabajo. Él da esfuerzo, que te esfuerces más. Al que está cansado, porque cuando vos ejercitas más tus fuerzas, aún en el  momento de debilidad, los músculos de la fe se ejercitan más, porque de la única manera que te pueden salir bien las cosas, es cuando las usas y las ejercitás.

Si vos tirás la toalla, decís, no me muevo más, yo no escucho la voz de Dios, no veo que pase nada, mi familia está cada vez peor, mis hijos son un desastre, me lastiman, y vos tirás la toalla, el Señor dice: “te voy a dar esfuerzo” Vas a tener más trabajo, porque cuanto más trabajes, más va  trabajar tu fe, y cuanta más fe tengas, más vas a creer, y cuanto más creas, más vas a obtener en la vida.

¿Cuántas hace mucho que  no corren por ejemplo cinco minutos? ¿Cuántas hace mucho que no ejercitan el cuerpo? ¿Cuántas hace mucho que no hacen un deporte? ¿Vos cómo sentís el cuerpo ahora? Te pesa, te duele, te duele la cabeza, te duele la mano, te duele el hombro, te duele el pie, porque se atrofió tu cuerpo por no usarlo.

¿Cuántas hace mucho que no experimentan tener placer al hacer sexo? Porque cuanto menos sexo tenés, menos lo usas, más se te atrofia, tenés que activarlo. A las casadas les hablo. ¿Cuál es el ejercicio que le dan a las mujeres que no tienen deseo sexual? Tener sexo todos los días. Y decís, cómo me das ese ejercicio si es justamente lo que no tengo ganas. Justamente, porque cuanto más practiques, más te van a venir las ganas. La única manera de que te vengan las ganas es practicando. Tenés que practicar todos los días.

¿Por qué uno pierde la memoria? Uno no pierde la memoria porque envejece, porque  hay personas mayores que tienen una memoria impresionante, uno pierde la memoria porque no usa la cabeza, simplemente por eso. Si usás la cabeza, aunque tengas cien años, vas a tener memoria, el músculo que no usas se atrofia.

Si no usas la fe se te atrofia, por eso hay mujeres que tienen la fe atrofiada, que no pueden creer en nada. “A mí no me va a pasar pero a la que dio testimonio le pasa, yo no sé cómo hace”. Porque activa su fe, porque aunque sean pavadas, hace cosas para que se active la fe.

A veces tenés que hacer pavadas para que se te active la fe, cosas simples y sencillas, pero tenés que activar tu fe, creer en cosas pequeñas, porque eso activa tu fe, y todo el día creer en cosas pequeñas. Por ejemplo, que va a venir el colectivo ahora, sí, para eso uso mi fe, tenés que activar tu fe, tenés que usarla, porque si no tu fe está atrofiada, y hay gente que lo que hace es esconder su fe, por eso este es el tiempo de levantarte con fe, y decir, yo no sé, yo lo único que creo es a la Palabra de Dios, que él me dio talentos, capacidades, dones, me soltó en la vida y me dijo: tenés libertad para hacer crecer todo lo que te he dado.

Esfuérzate y sé valiente. Están mal tus hijos, esfuérzate, ¿pero qué?, ¿le tengo que planchar más?, ¿lavar más? ¡No! esfuérzate en la fe de creer, que lo que hoy no ves, lo vas a ver, esfuérzate en la fe. Te tenés que hablar a vos mismo, tenés que hablarle a tu espíritu: alma mía, alaba al Señor. Era una orden que David le daba al alma.

Hay órdenes que le tenemos que dar a nuestra alma, hay órdenes que le tenemos que dar a nuestro cuerpo, y hay órdenes que le tenemos que dar a nuestro espíritu, ahora voy a soltar fe y voy por lo que creo, gloria a Dios.

El problema es que a veces las mujeres nos fijamos tanto en lo que no tenemos. Pero eso es una cárcel porque si vos no podés disfrutar del hoy no vas a poder disfrutar mañana, porque hay muchas cosas que vos dijiste hace unos años: “el día que lo tenga seré feliz” y hoy lo tenés, pero sin embargo no sos feliz.

Es una gran mentira, es la manera que tenemos las mujeres de engañarnos, posponer la felicidad, en lugar de ser felices con lo que hoy tenemos, en lugar de ser feliz que hoy Dios te trajo a esta tierra de bendición, que Dios te puso en el ministerio, que Dios se sentó al lado de una mujer que ama a Dios, que podés levantar las manos y adorar al Señor en libertad.

Eso tenés que agradecerlo, tenés que disfrutarlo, tenés que experimentarlo. “Y si, pero pastora, si yo tuviera un poco más de plata, un poquito”. ¡No! No lo vas a disfrutar, no te engañes, porque si no podés disfrutar hoy lo que tenés, tampoco lo vas a disfrutar mañana, lo vas a tener y vas a querer otra cosa, porque te encerraste en una cárcel de sufrimiento, y porque creés que tenés que sufrir, por eso es un engaño que te hacés cuando decís, “el día que…” te estás engañando, porque vos misma te encerraste en la cárcel de sufrimiento….

Pero hoy Dios quiere que avances, que te muevas, que camines, que lo hagas, que seas agradecida por cada cosa que has recibido, que la celebres, que vuelvas a activar tu fe, a darle órdenes a tu alma y a tu cuerpo, porque él ya te habilitó con las capacidades que te dio, y si te equivocas, dice el Señor que te va a tomar de la mano y por más torpe que seas te va a poner en el camino correcto y vas a lograr el sueño.

Por Alejandra Stamateas

DEVOCIONALDIARIO.ORG

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Publicado el 3 julio, 2013 en Alejandra Stamateas, DevocionalDiario.org y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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