VIVIENDO LA PALABRA (orando) 2

de www.soyjovenadventista.com

Hoy vamos a utilizar a Efesios 2 para orar.

Es una práctica que podemos llevar a cabo con cualquier porción de la biblia que el espíritu nos guíe y motive a hacerlo. Puede personalizar, en primera persona del singular (yo), u orar en primera persona del plural (nosotros), ya sentirá el impulso. Abajo pueden ver como lo haría con Efesios 2, en primera persona (yo)

Y me diste vida a mí, cuando estaba muerto en mis delitos y pecados,  en los cuales anduve en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también yo viví en otro tiempo en los deseos de mi carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y era por naturaleza hijo de ira, lo mismo que los demás. Pero oh Dios, que eres rico en misericordia, por tu gran amor con que me amaste, aun estando yo muerto en pecado, me diste vida juntamente con Cristo (por gracia soy salvo), y juntamente con él me resucitaste, y asimismo me hiciste sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de tu gracia en tu bondad para conmigo en Cristo Jesús.  Porque por gracia soy salvo por medio de la fe; y esto no de mí, pues es tu don oh mi Dios;  no por obras, para que no me gloríe. Porque soy hechura tuya, creado en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales preparaste de antemano para que anduviese en ellas. Por tanto, me acordaré de que en otro tiempo yo, gentil en cuanto a la carne, era llamado incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estaba sin Cristo, alejado de la ciudadanía de Israel y ajeno a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, yo que en otro tiempo estaba lejos, he sido hecho cercano por la sangre de Cristo. Porque él es mi paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar contigo oh Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.  Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a mí que estaba lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no somos extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de tu familia mi Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien yo también soy juntamente edificado para morada tuya en el Espíritu. Amén y Amén

 Predicad

 

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Publicado el 21 agosto, 2014 en Espíritu Santo/ Oración, Predicad y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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