UNGÍA LOS PIES A JESÚS…

… SI FUESE PROFETA, SABRÍA…

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LUCAS 7

36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.

37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;

38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.

41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;

42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?

43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.

44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.

47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.

49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?

50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.

Lucas 7:36-50

En este pasaje encontramos dos personas diferentes, la primera, una persona sentenciosa, dubitativa, indecisa, que invita al Señor a su casa a comer, porque vio en el a un profeta, un maestro (v. 36), y luego, con la mayor facilidad del mundo, cambia de opinión (mismo v. 36 y 49). Y otra que sabe del Señor, cree en Él, le ama, no duda, llora de arrepentimiento a Sus pies, le unge, busca el perdón, y lo obtiene.

La enseñanza del pasaje, la comparación entre el verdadero creyente y el que siente creer, o curiosidad, o tal vez sólo promovió la cena por protagonismo entre los suyos, o asiste a la iglesia porque se siente bien entre los hermanos, porque le consideran “alguien”, etc.

A diferencia de éste, el verdadero creyente se entera donde está, le busca, cree firmemente, le adora, respeta, ama, alaba, siente el verdadero arrepentimiento, que va acompañado de dolor porque el pecado le separa de Dios, porque hay un sentir de haber infligido a Jesús mayor sufrimiento, que se sometió al sacrificio por amor a él y ahora parece no importarle. Por amor a Jesús.

 

Publicado el 5 agosto, 2015 en Predicad y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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