EL SIERVO FIEL Y PRUDENTE – Parábola

FUISTE ESCOGIDO PARA ELLO, POR GRACIA, NO POR TUS OBRAS

Siervo fiel y prudente

 

MATEO 24

45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo?

46 Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así.

47 De cierto os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.

48 Pero si aquel siervo es malo, y dice en su corazón: “Mi señor tardará”;

49 y empieza a golpear a sus consiervos, y come y bebe con los que se emborrachan,

50 vendrá el señor de aquel siervo el día que no lo espera, y a una hora que no sabe,

51 y lo azotará severamente y le asignará un lugar con los hipócritas; allí será el llanto y el crujir de dientes

Mateo 24:45-51; Lucas 12:42-48

“…la comida a su tiempo” El Señor nos ha encomendado sembrar, pero también espera que demos el alimento espiritual necesario a Sus siervos, entre los cuales estamos también nosotros. Nos pide que permitamos ser usados por el Espíritu Santo, para llevar a cabo tal labor. Es mi verdad, y creo que la de todos los siervos, que al permitir ser usados, y llevar el mensaje que pudiera servir de alimento, son igualmente alimentados, o como hemos dicho otras veces, el ministrador ministrado.

He aquí, tal vez, la razón por la cual uno accede a llevar un mensaje, porque hay temor de hacerlo mal, al menos así lo siento. Es ese  temor a la carne, que tiene tanta ascendencia sobre nosotros, porque podemos cambiar de una posición espiritual a una carnal, sin percibirlo, al menos inicialmente, hasta que el Espíritu te redarguye y das marcha atrás, pero es mayor el gozo que se experimenta al transmitirlo y recibir el mensaje en nosotros, para nosotros, que todo el temor que pudiésemos acumular.

Por supuesto, el enemigo conoce la debilidad y la usa para inferir temor e inseguridad, los cuales duran hasta que el Espíritu nos llena de Sí, y todo temor desaparece.

Si es lo que impide que prediques, no lo permitas, busca dentro de ti, en la oración en lo secreto, el valor y la seguridad que necesitas. Total, eres sólo una herramienta, no hablas, sólo articulas palabras que te son dadas, no escribes,sólo son tus dedos manipulando un teclado.

Y recuerda, no es tu crédito, tú no hiciste más que ofrecer tu boca o tus manos, si no lo haces tú, habrá otro que lo haga. Quiero decir, no eres indispensable para lograrlo, eres sólo un instrumento, un siervo del que espera fidelidad y prudencia.

Predicad

Publicado el 4 octubre, 2015 en Predicad y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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