Archivo del sitio

TRAYENDO LA PRESENCIA DE DIOS A NUESTRA VIDA Y FAMILIA

ministros.org

 

Lectura Bíblica: Levítico 6:13: 1 Reyes 18:30, 31; 2 Samuel 6:1-23;  Josué 24:15; Juan 4:23, 24

Introducción:

Si deseamos que nuestra vida personal, espiritual y familiar experimente un reverdecer porque probablemente está atravesando por el peor momento, es tiempo de volver la mirada a Dios. Las Escrituras enseñan que reconocer nuestros errores y permitir que el Señor obre, constituyen los pasos iniciales para que nuestra existencia cambie y comience el proceso a elevarse a nuevos niveles. No es una decisión que nuestro Padre celestial toma por nosotros; somos ustedes y yo quien optamos por abrirle las puertas de nuestra vida y familia. Lee el resto de esta entrada

Anuncios

Agradece a Dios por lo bueno y desecha la amargura por lo malo


Dale gracias al Señor por lo que tienes y deja la amargura por lo que has perdido. Imita sólo lo bueno que recibiste de tu familia para construir un hogar lleno de bendición.

Hace poco, mi esposa y yo nos preparábamos para ministrar a nuestra familia y el Señor me mostró lo importante que es el patrón de crianza que los padres asumimos con nuestros hijos. Especialmente en lo que se refiere al manejo de la amargura. Lee el resto de esta entrada

El Matrimonio: La Búsqueda De La Transformación Conforme A Cristo En El Pacto


Efesios 5:21-33

…sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo. 22 Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. 23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. 24 Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada .28 Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia; 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32 Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia. 33 En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido. Lee el resto de esta entrada

A %d blogueros les gusta esto: